Todos los que hemos pensado un día en salir de casa, de emigrar a otro país en busca de lo que consideramos un futuro mejor, debemos pensar, considerar e investigar todos los aspectos, tanto positivos como negativos, del sitio a donde pensamos que podemos irnos.


Debemos tomar en cuenta, de igual manera, cuáles son los canales que debemos seguir, porque será gracias a esto que podremos establecernos de manera positiva y legal al sitio de llegada; e Islandia no escapa a esta realidad.

Para nadie es un secreto que muchos se van a Estados Unidos con una visa de turista y pasados los 6 meses que les permite esta estar dentro de tierras norteamericanas, se quedan en el país de forma ilegal buscando un trabajo “en negro”, es decir, no pagan impuestos; pero tampoco tienen derecho a ningún tipo de beneficio (ni personal ni laboral) y es como si para ellos (las autoridades) no existieran, corriendo el riesgo de una deportación en cuanto se percaten de esta situación.

En Islandia no es así. En la isla del hielo y el fuego DEBEN seguirse los procesos migratorios paso a paso. La ilegalidad aquí no existe. Es imposible mudarse de manera ilegal porque ni trabajo se consigue.

En Islandia todo se maneja por el número de identificación y seguro social conocido como “kennitala”. Todo (sin exagerar al decir todo) está ligado a este número que es único e irrepetible para cada persona. Conociendo el kennitala de alguien se puede saber desde su número de teléfono, en cuál banco tiene sus cuentas, donde trabaja, su dirección de habitación, cuantas propiedades tiene, etc. Y sin este número no tienes la posibilidad de alquilar si quiera una habitación donde vivir, ni mucho menos de obtener un trabajo.

Las reglas y procesos migratorios han cambiado mucho en los últimos meses, y se espera que esto continúe este 2017. Por ponerles un ejemplo, una persona extranjera que se case con un ciudadano islandés debe estar casada 1 año para después solicitar por su kennitala. Y después de esto, esta visa como familiar de un islandés debe renovarse anualmente hasta cumplir un tiempo prudencial dictado por la Oficina de Inmigración para obtener residencia “permanente”. Y vale recalcar que durante este primer año no es permitido vivir dentro de la isla. (Si es difícil).

Nosotros (La Asociación de Venezolanos viviendo en Islandia) no podemos hablar de los procesos migratorios actuales, porque es un tema muy delicado. Es por lo tal que vamos a invitarlos a revisar la web de la oficina que controla estos procesos para poder obtener información certera y actualizada de lo que se necesita.

La calidad de vida es buena, pero sin embargo debemos decirles que es uno de los países más caros de toda Europa para vivir. Incluso, en las primeras de cambio, de llegada, de solicitar los permisos de residencia a Inmigración y todo eso, ya se debe tener una suma de dinero algo considerable, porque deben demostrar que tienen como mantenerse sin depender del Gobierno.

No piensen que pueden llegar a dormir en una plaza y que comerán cualquier cosa de la calle, primero pueden meterse en un problema con la policía y segundo el tipo de clima de esta nación no lo permite; situación que si se considera de forma objetiva es positivo: No existe la indigencia.

También otra de las grandes cosas “chéveres” (como decimos los venezolanos) de este país es que no funciona y no se ve el famoso “amiguismo” o “palanquismo” para obtener lo que queremos. Por ejemplo, no importa quién seas o a quien conozcas, debes trabajar duro por lo que quieres. “Dando para los frescos” no hará que te den un préstamo en el banco, o harán que te den un permiso de trabajo, ni nada de nada. Es más, problemas legales estarían a la vista para aquellos que si quiera lo intenten.

Es uno de los mejores países para ser mujer, para ser madre, para avanzar y de verdad ser mejor. Es seguro en todos los niveles posibles y para aquellos que después estén dispuestos a dejar atrás la viveza venezolana, es uno de los mejores destinos que podrán encontrar.